Desayunamos, comemos y cenamos activismo en nuestro país. Es el pan de todos los días. Existe una larga lista de movimientos sociales que buscan impulsar sus causas, la mayoría de estos por razones socio-políticas. Desde hace más de una década, estos movimientos se han transformado y atomizado para buscar solucionar los problemas de la sociedad cuando todas las demás instancias -principalmente las autoridades- fallan.

La mayoría de ellos se manifiestan de manera pacífica. Son tan comunes en nuestro país que según datos de la Secretaría de Seguridad Pública, en 2015 hubo aproximadamente 20 marchas al día en la capital. Estudiantes contra recortes presupuestales, maestros contra reformas laborales, doctores contra condiciones infrahumanas en los servicios de salud, familias contra decisiones gobierno… ¿te suenan?

Encuentro preocupante que, a pesar de la cantidad, sean muy pocos los movimientos que destacan por haber logrado un cambio significativo y profundo en nuestro país. Con lo anterior no quiero decir que los movimientos sociales sean inútiles. Al contrario, debemos pensar en ellos como uno de los instrumentos que tenemos como sociedad para mejorar nuestras condiciones de vida. El problema es que las causas se pierden en una inundación de marchas, consignas y organización.

Por supuesto, el trabajo detrás de un movimiento no es nada fácil y es comprensible que algunos de ellos puedan quedarse estancados. Muchas veces lo único que necesitan es de un empujón para lograr identificar cómo ser capaces lograr sus metas. En este artículo me doy a la tarea de hablar sobre los aciertos de un movimiento social exitoso ¿Cuál es su diferencia con los que no trascienden? Acompañaré esta exposición con ejemplos concretos que, por la extensión del artículo, no puedo desarrollar, pero que se encuentran mencionados para que el lector pueda ahondar en los estudios de caso en donde confluyeron los elementos necesarios para obtener un movimiento social exitoso.

Srdja Popovic, líder de Otpor!, el grupo que inició el movimiento social que exitosamente logró remover al dictador Slobodan Milosevic en Serbia, ha dedicado gran parte de su vida a aconsejar a grupos sociales pacíficos de todo el mundo para lograr sus metas. Entre otras cosas, Srdja aconseja que, para causar un verdadero impacto, un movimiento social debe seguir, al menos, estos tres pasos:

Paso 1. Definir el cambio que quieres ver

Mostrar un objetivo claro es necesario para que un movimiento sea exitoso. Hay que comenzar con una visión clara del cambio que quieres ver. Por supuesto, no todos van a compartir tu punto de vista, pero es importante dejar en claro tu postura para adherir a aquellos que comulgan con ella.

Ghandi luchó por una India independiente de los británicos con peticiones y pretensiones claras. En Serbia, Otpor! tenía como objetivo derrocar la dictadura de Milosevic. Aquí en México, el movimiento por la justicia del 5 de junio, surgido por la tragedia de la guardería ABC en 2009, se marcó un objetivo claro desde el principio: mejorar las medidas de seguridad en las guarderías. Esta buena planificación ahora ve un resultado concreto en forma de la Ley general de estancias infantiles. Estos son objetivos concisos sobre los cuales se puede elaborar una estrategia exitosa.

La falta de un propósito definido se ve a menudo en los movimientos que no trascienden. ¿Qué pedían en la marcha Vibra México? ¿La renuncia de Trump? ¿La de Peña? Nunca quedó claro. Es fácil apuntar hacia lo que no nos gusta: la verdadera tarea es declarar lo que queremos.

Paso 2. Agregar aliados

Una vez que sepamos que es lo que quieres que pase puedes ser creativo para atraer a las personas correctas a tu causa. Comienza por pensar en las personas que te pueden apoyar de manera activa o pasiva, en aquellos que van a ser neutrales a tu causa y aquellos que serán tus oponentes.

Los movimientos exitosos doblegan a sus oponentes “robándoles” aliados poco a poco. Srdja Popovic aconseja iniciar por movilizar a los seguidores más cercanos, alcanzar a los seguidores pasivos, y luego atraer a los grupos neutrales de tu lado. Una vez que logres convencer a los primeros opositores de pasarse a tu bando estarás a un paso de la victoria.

En San Luis Potosí, cuando los huicholes vieron amenazado su sitio sagrado de Wirikuta, comenzaron por reunirse en sus comunidades. Poco a poco alcanzaron a los civiles que no pertenecían a su etnia y luego se unieron estudiantes, comerciantes, empresarios e incluso artistas para exigir al gobierno mexicano la protección de las tierras contra la entrada de empresas mineras. El reciente movimiento magisterial, en cambio, no se ocupó por hacer aliados. La estrategia de cancelar clases los convirtió en blanco de críticas de muchos padres de familia, que lejos de volverse sus aliados se oponían a su causa. Los maestros de México son muchos, pero persuadir grupos diferentes era una acción clave para lograr identificación social con el problema.

Paso 3. Reconocer quienes tienen el poder

En esta parte debemos responder la pregunta ¿quiénes tienen la autoridad para realizar o frenar el cambio que busco? ¿Cómo les beneficia o afecta mi causa? Estas autoridades pueden ser la policía, los medios, los directivos de tu escuela, organizaciones privadas o las dependencias de gobierno. El apoyo de los “pilares de poder” es tan importantes como reunir seguidores para tu causa, sin ellos existe mucha probabilidad de quedarse en el camino.

Cuando los integrantes de Otpor! eran arrestados tenían un propósito: Su política de amabilidad con la policía, al mismo tiempo que luchaban contra el régimen, les ayudó a convencerlos de unirse a su causa. El propósito de esto no era destruir los pilares del régimen, sino atraerlos. Donde algunos actores ven enemigos, Otpor! vio una oportunidad.

Para lograr un cambio, juntar un enorme grupo de apasionados que marchen para la causa no es suficiente. Hay que establecer un propósito claro, esparcir ese propósito y crear estrategias para triunfar. En la revolución ucraniana de 2014 (pacífica, de hecho) cuando un grupo de estudiantes demostró la necesidad y la posibilidad de derrotar al régimen, todo el país se unió a su causa. Aunque dentro del movimiento se cumplió con la tarea del convencimiento, fue fuera de éste que todo se volvió realidad.

Otpor! nos da claves esenciales que podrán parecer básicas, pero que han condenado al fracaso a buenos movimientos sociales en nuestro país. Pensar en estrategias innovadoras de acción colectiva se vuelve cada vez más necesario en una situación de bombardeo de (des)información que banalizan los movimientos sociales a pesar de su gran importancia para mejorar nuestro país.

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Adrienne Rich dijo “Si estas tratando de transformar a una sociedad brutalizada a una donde las personas puedan vivir con dignidad y esperanza, comienzas con empoderar a los más impotentes. Construyes de abajo hacia arriba”.

3 Comments

  • Maricela cruz

    Me parece un excelente artículo, con puntos de vista muy acertados.

  • Concepción Cruz

    Felicidades Nora, muy buen análisis

  • Miguel Suárez

    Excelente analisis … Y punto de vista…

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